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2015-07-29
La polémica sobre familia, en los ODS, molesta – y mucho

*Por Alessandra Nilo, Mariana Tamari y Maitê Gauto

Desde el lunes las delegaciones presentes en Nueva York para participar de las negociaciones intergubernamentales para la adopción de la agenda post-2015, en la ONU, presentan enmiendas al nuevo texto ofrecido, en la madrugada del domingo, por los cofacilitadores del proceso.


Maitê Gauto (Abrinq), Mariana Tamari (Artigo 19) y Alessandra Nilo (Abong/Gestos/LACCASO), de espaldas, conversando con uno de los negociadores de Brasil, Mario Mottim. Foto: IISD/Reporting Services

La delegación brasileña es una de las pocas a incluir representantes de la sociedad civil, representando a la ABONG [Asociación Brasileña de ONGs]/Gestos [miembro de LACCASO], ARTIGO 19 y Fundación ABRINQ. Muchos puntos polémicos han sido tratados por los bloques y también por los países, cuando hablan en su capacidad nacional. A pesar de este ser un documento-resultado de meses de negociación, son muchas las tensiones. Uno de los puntos contenciosos, que vale destacar, es la problemática del nuevo párrafo propuesto sobre la “protección de la familia”, lenguaje hasta entonces alienada de la Declaración del Milenio y debate sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible, y que es vista por muchos países, inclusive por Brasil, como un retroceso ya que consideramos la existencia de varios tipos de familia, inclusive las compuestas por integrantes LGBT. Claramente esta es una propuesta que va en sentido contrario a las victorias y demandas históricas de los movimientos feminista y LGBT, y de los derechos de las mujeres.

Técnicamente, también, la redacción del párrafo 44 introduce el concepto de que una “medida de éxito de la nueva agenda será su capacidad de reforzar y proteger a todas las familias”. Como se há mencionado, este párrafo crea una nueva medida del éxito de los ODS, y, de esa forma, la inclusión de un nuevo ‘target’ en Medios de Implementación para que los Estados miembros puedan ser responsabilizados y modificaría el acuerdo del Grupo de Trabajo Abierto, lo que está fuera de cuestión para la mayoría de los países que no quieren –ni podrían, a esta altura del campeonato– reabrir los ODS.

Creemos que este es un punto importante sobre el cual analizaremos a lo largo de esta semana. Además de ser un retroceso, el párrafo de familia se convierte probablemente uno instrumento de negociación para países africanos, musulmanes y radicalmente católicos, frente a la posición insistente de la Unión Europea y Uruguay (sólo para citar dos ejemplos), que insisten en la referencia de los derechos sexuales y derechos reproductivos en el texto. En este sentido ayer en la plenaria Brasil fue claro al afirmar que “(…) el párrafo 44, sobre la familia, debe ser borrado. Este concepto no está presente en la Declaración del Milenio, ni se menciona en la Rio+20 o en los ODS. Y hay una razón para ello. El lenguaje actual del documento es un retroceso si se compara al lenguaje acordado hace más de 20 años en la Conferencia Internacional del Cairo sobre Poblaciones y Desarrollo. La actual formulación no refleja el hecho de que se reconocen las diversas formas de familias. La referencia a la familia podría, por lo tanto, iniciar complejas y desnecesarias discusiones en esta avanzada etapa de las negociaciones”.

Además, para la delegación brasileña, hay todavía otras cuestiones que aparecen como trabas a las negociaciones. Brasil destacó algunos de ellos, en su discurso sobre el preámbulo del texto, enfatizando que “el nuevo texto no refleja el espíritu del documento resultante de la Rio+20. Las 5 Ps propuestas [Personas, Planeta, Prosperidad, Paz y Partnerships (Alianzas)] no son equilibradas. En la Rio+20, la paz no tiene el mismo estatus que las otras tres dimensiones del desarrollo sostenible y (…) a pesar de reconocer los esfuerzos de quienes elaboraron el documento (…) no podemos aceptar el Preámbulo como está redactado ahora”.

Y el debate sigue…