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2015-03-09
Derechos sexuales y reproductivos: deber del Estado


Foto: Alessandra Nilo. Marcha Global de las Mujeres, Nueva York.

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, podríamos hablar de las violencias contra las mujeres, que son muchas: institucional, doméstica, sexual, económico-salarial. O sobre la educación que es sexista, lesbófoba y racista, perpetuando diferencias y violaciones de los derechos de las mujeres. Sin embargo, este 8 de marzo, llamamos especialmente la atención de las autoridades brasileñas y de la sociedad en general sobre la actual situación de las mujeres que, cotidianamente, realizan abortos inseguros debido a una legislación que las coloca como criminales cuando éstas deciden la interrupción de un embarazo en determinado momento de sus vidas. Hoy, la legislación brasileña sólo permite la realización del aborto en caso de estupro cuando hay riesgo de muerte de la madre o mediante constatación de que el feto es anencefálico.

Recientemente, tuvimos una manifestación pública del actual presidente de la Cámara Federal, el diputado Eduardo Cunha, en la cual éste declaró que solamente por encima de su cadáver se legislaría sobre el aborto en Brasil. De hecho, las mujeres no quieren más cadáveres porque ya son muchos en consecuencia de la no legalización del aborto en Brasil. Se calcula la realización de más de un millón de abortos por año en el país, número inferior a la realidad debido a la subnotificación, ya que mujeres en situación de aborto incompleto o complicaciones en consecuencia de abortos se sienten, generalmente, de forma embarazosa o tienen miedo de declarar el procedimiento en los servicios de salud.


Foto: Alessandra Nilo. Marcha Global de las Mujeres, Nueva York.

El año pasado, en Rio de Janeiro, salieron a la luz los terribles casos de dos mujeres – Jandira Magdalena dos Santos Cruz, de 27 años y Elisângela Barbosa, de 32 – que, debido a abortos inseguros, fallecieron. Estos dos episodios llamaron la atención por las circunstancias de las muertes, pero retratan el escenario actual de mujeres trabajadoras que se arriesgan a la práctica insegura en razón de la ilegalidad que penaliza, principalmente, a las más pobres que tienen que acudir a lugares clandestinos sin ninguna infraestructura y condición para este tipo de procedimiento.

En países que ya legalizaron la práctica, como es el caso de Uruguay, la experiencia muestra una considerable disminución en el número de muertes, siendo el número cercano a cero en el primer año de implementación de la ley, según informaciones del gobierno uruguayo.

La legalización del aborto es una cuestión de salud pública y un derecho de las mujeres. Por lo tanto, es urgente la legalización del aborto en Brasil. El Estado brasileño es laico. Es por la vida de las mujeres.

Fuente: Abong – Asociación Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales. Organización en Defensa de los Derechos y Bienes Comunes.